Andar para estar en forma

Josep Maria Mora
Actualitzat el dia: 19/04/2008

El caminar es una actividad muy popular. Además de ser una forma excelente de ejercicio, a la luz de las investigaciones más recientes, se aproxima a ser la actividad física ideal, y muy flexible, pues se puede practicar en casi todas las circunstancias y lugares. También es segura, efectiva, gratuita y no se necesitan habilidades o entrenamientos especiales para llevarla a cabo. Sin embargo, tan sólo el 20% de la población realiza este ejercicio tres o cuatro veces por semana. Si añadimos estos resultados a los indicadores de un aumento de la vida sedentaria y los malos hábitos alimentarios, obtendremos un retrato de nuestra sociedad poco alentador. No nos resulta extraño observar cómo nuestros abuelos invierten gran parte de su tiempo en pasear para mantenerse en forma y, al mismo tiempo, cómo las familias jóvenes, con el reloj en mano, se desplazan al centro educativo en coche, ya sea en las grandes, medianas o pequeñas ciudades, e incluso en los pueblos.

Parecen existir dos realidades difíciles de entender desde una óptica educativa o de promoción de la actividad física. Por un lado, la oferta de actividad física saludable a partir de agentes, administraciones o infraestructuras es enorme: asociaciones, centros excursionistas, entidades o empresas especializadas en el entorno natural, carriles bici, clubes deportivos, gimnasios privados, circuitos permanentes de actividad física en parques, etc.; y, por otro lado, la escasa educación en la que se asocia la actividad diaria del andar como práctica física. Es demasiado familiar ver a nuestros hijos o alumnos usar el mando a distancia del televisor, subir o bajar en el ascensor dos o tres pisos, moverse en los centros comerciales usando las escaleras mecánicas, desplazarse en coche, metro o bus para recorrer distancias irrisorias y relegar el ejercicio exclusivamente a la clase de educación física. Incluso en el patio de la escuela el deporte preferido de la mayoría de chavales son los juegos y los mensajes con el teléfono móvil.

No obstante, en las últimas décadas, son numerosos los centros que integran en su proyecto educativo excursiones a entornos naturales o que forman parte de la «red de caminos escolares» con el objetivo de promocionar una actividad física saludable y sostenible a partir del ámbito más inmediato. Andar de día, de noche, en la ciudad, en el campo, por las altas cumbres, sólo o en grupo, compitiendo, mirando, pensando o, sencillamente, paseando se está convirtiendo, poco a poco, en una actividad de gran aceptación y en algo más que un ejercicio físico.

Así pues, os presentamos un monográfico lleno de proyectos educativos interdisciplinares, y también de sentimientos. Un monográfico para leer fuera del trabajo, un monográfico en el que se intenta transmitir las vivencias de los articulistas durante las diferentes experiencias con los alumnos, y sobre todo, un monográfico lleno de ilusión que esperamos que no os deje indiferentes. Con el permiso de la editorial os animamos a que nos enviéis un comentario acerca del monográfico que tenéis en vuestras manos a editorial@grao.com, apuntando, sobre todo, si su lectura podría suponer un cambio en vuestra programación que permita a los chicos y chicas experimentar una propuesta similar a las descritas.

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